Estaba sentada en el sillón, aquel que es solo para uno, y escuchaba música y se me venía a la mente todo lo que ha estado pasando, solo recordaba, no meditaba ni nada de eso. Solo recordaba, pero no sentía...y yo quería sentir.
Ayer, hoy, hasta hace un par de horas me sentía cansada, triste, sin nada en la mente. No suele pasarme eso. Raramente, sentía ganas de escuchar a las personas y de entablar conversación, pero conversas muy ajenas a lo que me estaba pasando, ni siquiera pensaba, solo respondía. No podía llorar lo que es muy raro porque yo soy una llorona. Siempre lloro cuando me siento mal o algo llega a stresarme, es mi forma de sacar todo. Desde el sábado pasado, es decir, la semana que ha pasado ha sido tan cargada emocionalmente y cuando eso me pasa suelo llorar y compartir mis cosas con alguien más y desahogarme, necesito que alguien me diga que leve es mi problema y me haga ver el lado lindo de la cosas. Pero esta semana, aunque sí he contado parte de lo que me ha pasado, no lo he dicho en voz alta con todo lo que implica, sino como hechos inconsecuentes. Me he guardado las lágrimas que, conociéndome, debieron salir, pero no las dejé a todas...lloré al inicio del suceso, pero no más. Y no pues, así se queda todo dentro, guardado, te presiona y luego llega el momento como este, en donde todo es neutro y ya no sabes que sentir. Ya no sabes que deberías hacer. No sabes como reaccionar. Ya no sé si debo sonreír, lamentar, renegar, creer que las cosas pasan por algo o dejarlo de lado porque no importa. Pero no!, claro que importa!! Son cosas que me afectan y han tomado toda mi energía esta semana. Son cosas que han tocado partes de mi vida que tienen prioridad. No puedo hacer como si esas cosas solo pasan...yo no soy así, yo soy drama. Sin embargo, solo puedo pensar en esta nota ahora, he tratado de pensar en lo que se viene y posibles cosas que pasarán, no puedo, me bloqueo.
Creo que todos mis miedos se han juntado y han sucedido o van a suceder de hecho. Lo que me cohibe como persona se a presentado en una semana. Y ahora que me obligo a pensar, son cosas tan leves, suenan tan fáciles. Mis chimpunes, mi papi, la gymkana...cosas tan simples, pero han llegado a afectarme. No quiero explicar cómo ni por qué, solo quería decir todo esto, pues escribiendo esto he pensado un poco mas en la situación mía. Aun no lloro. Aun quiero llorar y decirle a Dios que me ponga las cosas mas fáciles. Creo que como fueron cosas que se juntaron, si una de esas pasa, podré normal con lo demás. Solo me queda esperar y como mi entrada anterior: confiar.